Vino

AMANÉ SAUVIGNON BLANC 2016

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«AMANÉ» Sauvignon Blanc. Orgánico 2016, D.O. Alicante.
Disfruta de una rigurosa selección de uvas orgánicas 100% Sauvignon Blanc.

AMANÉ SAUVIGNON BLANC 2016ECOLÓGICO. 11,5% Vol. - 0,75 l.
AMANÉ MONASTRELL-SYRAH 2016

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«AMANÉ». Monastrell – Syrah. 2016. Agricultura Ecológica. D.O. ALICANTE
Un vino artesanal elaborado con uvas ecológicas.

AMANÉ MONASTRELL-SYRAH 201613,5% Vol. - 0,75 l. Agricultura Ecológica.
AMANÉ RIBERA DEL DUERO 2015

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«AMANÉ». Ribera del Duero. 2015. Roble 12 Meses.
Este vino ha sido elaborado con uvas de la variedad Tinto Fino 95% y Merlot 5%.

AMANÉ RIBERA DEL DUERO 2015Roble 12 Meses. 2015. 14% Vol. – 0,75 l.
AMANÉ VERDEJO 2016

PRÓXIMAMENTE
«AMANÉ». Verdejo 2016. D.O. Rueda
«Fresco, joven, elegante… con los tonos de un dorado limpio y brillante»

AMANÉ VERDEJO 2016D.O. Rueda. 12,5% Vol. – 0,75 l.

Vinos Españoles

ESPAÑA, GRAN PRODUCTOR MUNDIAL
España es uno de los grandes productores mundiales de vino: primero en el ranking por superficie plantada, primero por producción de vino y mosto (superando a Italia y a Francia), y primer exportador (en términos de volumen) y tercero en términos de valor. Por su importancia en términos económicos, pero también sociales y medioambientales, así como por la importancia del vino como imagen del país en el exterior, el sector es de extraordinaria relevancia en España.

VID, SUELO Y CLIMA
España posee muchas comarcas vitivinícolas beneficiarias de especiales circunstancias que contribuyen directamente a la calidad de sus viñedos.
El relieve del terreno, la orografía ondulada, la exposición de las viñas en las laderas o los fondos de los valles son algunos de los factores que favorecen la existencia de un determinado microclima que da lugar a vinos de calidad única.

Clasificación de los vinos

ASÍ SE DEFINEN LOS SIGUIENTES NOMBRES DESCRIPTIVOS

Los vinos reciben nombres descriptivos en función de la duración del periodo de envejecimiento al que han sido sometidos en madera o en botella, según lo establecido por cada Denominación de Origen, y teniendo en cuenta que la Ley española ha armonizado éstos para asegurar unos mismos estándares mínimos en cualquier Denominación de Origen.

VINO JOVEN
También conocido como Vino del Año, es aquel que se elabora para su inmediata comercialización en el mercado.

No ha pasado por tanto en ningún momento por el proceso envejecimiento en barrica o, como mucho, menos del tiempo del establecido legalmente para los vinos Crianza.

VINO DE CRIANZA
El vino tinto debe haber pasado un proceso de envejecimiento de dos años, con un mínimo de seis meses en madera y debe ser puesto a la venta en su tercer año. En cuanto a los vinos rosados y blancos, deben permanecer 18 meses en la bodega, de los que seis meses deben ser por lo menos en barrica de madera. Su comercialización se realiza en su segundo año.

VINO DE RESERVA
El tinto deber permanecer tres años en la bodega, de los que al menos uno debe hacerlo en barrica. Se comercializa en su cuarto año. Los vinos blancos y rosados deben estar 18 meses en la bodega, seis meses en madera, y puestos a la venta en su tercer año.

VINO GRAN RESERVA
Sólo llegan a esta etapa del envejecimiento las que son consideradas como las mejores cosechas. El tinto deber haber pasado al menos 5 años en bodega de los cuales año y medio es en barricas de madera y el resto en botella. Deben comercializarse en su sexto año. Los vinos rosados y blancos permanecen en la bodega durante cuatro años y al menos seis meses en barricas.

Elaboración y Crianza

METODOLOGÍA Y EVOLUCIÓN
Los métodos de elaboración y crianza de los vinos han experimentado en todo el mundo una evolución espectacular desde los años sesenta. La implantación y asimilación de los nuevos métodos en España ha sido tal que muchas de las más modernas bodegas de Europa se encuentran actualmente en España. Pero los distintos métodos de elaboración de cada tipo de vinos han de tener en cuenta, antes de su aplicación, importantes aspectos que influirán en el resultado final.

VENDIMIA
El proceso de la vendimia se realiza generalmente entre finales de agosto y principios de septiembre y mediados de octubre, cuando el fruto ha adquirido el grado de maduración deseado. Su importancia es vital ya que durante la vendimia se realiza la primera selección del fruto. Del mismo modo, el traslado de la viña a la bodega de la uva, debe realizarse con gran cuidado con el objeto de que no sufra excesivas presiones. Si la uva se deteriorase o rompiese, se produciría una pérdida de su zumo, lo que se traduciría en fermentaciones prematuras indeseables.

EXTRACCIÓN DEL MOSTO
Antes de comenzar el proceso de elaboración, en función del vino que se desea obtener, la uva es sometida a un proceso que es común para todos los tipos: la extracción del mosto. Los racimos procedentes de la vendimia son descargados en un recipiente en forma de pirámide truncada denominado tolva de recepción desde donde se transportan hasta la estrujadora. Allí, el fruto sufre una rotura por presión, un proceso conocido como estrujado y que debe realizarse con precisión para que no se rasguen ni rompan los elementos vegetales duros del racimo como pepitas, raspones o y hollejos. Estos ingredientes contaminarían el mosto con olores y sabores indeseables, además de aumentar su contenido ácido. Del estrujado surge una pasta viscosa compuesta de pulpas de uva chafada, hollejos rotos, pepitas y raspones. Sin que se produzcan más roturas y sin contacto con el aire para que no se lleve a cabo una prematura e indeseada fermentación, esta pasta es trasladada a un conjunto de presas, dando inicio el proceso de elaboración del tipo de vino que se desee obtener.

EL COLOR DEL VINO
La gran mayoría de las uvas utilizadas en la elaboración del vino posee la misma coloración en su pulpa, independientemente del tipo de uva que sea: incolora o ligeramente amarillenta. Los pigmentos colorantes que caracterizan, por ejemplo, a las uvas tintas se encuentran, prácticamente siempre, en su piel (hollejo). Por consiguiente, en la elaboración de los vinos tintos es imprescindible que esta materia colorante presente en los hollejos se traslade al conjunto de la masa del mosto. Esta sencilla condición marca la principal diferencia en la elaboración de los vinos tintos y blancos.

ENVEJECIMIENTO
La crianza es un proceso largo y delicado cuyo objetivo es conferir unos caracteres distintos a un vino que ya se encuentra elaborado. El punto de partida es un vino perfectamente acto para el consumo, pero con la posibilidad de ver mejoradas sus cualidades mediante el envejecimiento.

Este proceso se realiza en dos fases: oxidativa y reductora.

La primera tiene lugar en la barrica de madera, donde reducidas cantidades de oxígeno penetran en el interior del recipiente modificando de forma natural la estructura química de muchos de los componentes del vino.

La segunda se realiza en el interior de la botella. En ella no penetra prácticamente oxígeno, a excepción de pequeñísimas cantidades de gases que se filtran a través de las células del corcho, por lo que los elementos del vino reaccionan entre sí en su ausencia.

PRIMERA FASE
LA IMPORTANCIA DE LA MADERA
Durante la primera fase de envejecimiento, madera y vino forman una sociedad estable y prácticamente indivisible.

La madera cede al vino sus propios taninos y valores aromáticos, que se van fundiendo lentamente con los taninos del vino. Según los expertos, la madera más adecuada es la de roble americano o francés, aunque también se emplean otras maderas como la del castaño, el raulí o el pino tea.

Todas las barricas llenas y cerradas se colocan en hileras unas sobre otras en un espacio preferentemente excavado o semiexcavado en el terreno, donde permanecerán alrededor de seis meses.

La temperatura de este lugar debe ser baja y oscilar unos 5º entre verano e invierno. La humedad relativa del aire debe rondar el 75%. Estas condiciones climatológicas favorecen un proceso de microoxidación lento y homogéneo, al tiempo que reduce la merma, es decir, la pérdida de líquido por evaporación.

+ INFO

Transcurridos los primeros seis meses, el vino se traslada a otra barrica con el objetivo de separar el vino limpio de los residuos situados en el fondo, además de buscar un cierto grado de aireación y respiro para el vino. Esta fase dura varios meses más, hasta que el vino adquiere el punto deseado. Para alcanzar una unificación de cualidades, el vino de la barrica se mezcla con otros vinos de la misma cosecha. A continuación se procede a una suave clarificación del vino, un filtrado y a su embotellamiento.

SEGUNDA FASE
CRIANZA EN BOTELLA
Con el traslado del vino a las botellas comienza la segunda fase del proceso de envejecimiento: la reductora (sin oxígeno).

Una vez llenas y bien tapadas, las botellas son colocadas en botelleros ubicados en las cuevas o calados. Se trata de naves subterráneas o perfectamente aisladas que se caracterizan por la ausencia de aire y de cambios bruscos de temperatura, así como por una humedad relativa del aire superior al 70%. Allí permanecerán en posición horizontal formando rimas para que el vino esté en permanente contacto con el corcho, humedeciéndolo y produciendo un cierre hermético.

El vino que ha evolucionado correctamente durante la fase oxidativa, en la botella se afina y se redondea, enriqueciéndose su aroma de la mano de las sustancias existentes en el ambiente reductor (sin oxígeno) de la botella. De este modo adquiere una mayor complejidad y elegancia y prueba de ello es que la crianza en botella de los grandes vinos puede alargarse durante muchos años.

+ INFO

Cuando se decide que ha terminado la etapa de botellero, se considera al vino terminado. Entonces se saca de los calados, se limpia de la botella el polvo acumulado, se le coloca las correspondientes etiquetas y la cápsula y ya se encuentra lista para salir al mercado.

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